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sábado, 24 de julio de 2021

Physiological Saline Containing Graphene - Solución salina fisiológica que contiene grafeno

 


Fuente: Orwell.City


Why do some people who haven't been vaccinated nor worn masks nor taken PCR tests are magnetic? Well, there is already an answer to that.

Just when we thought that the confirmation of graphene oxide in vaccines was already alarming, new information appears that blows our minds.

¿Por qué algunas personas que no han sido vacunadas ni han usado mascarillas ni se han realizado pruebas de PCR son magnéticas? Bueno, ya hay una respuesta para eso.

Justo cuando pensábamos que la confirmación del óxido de grafeno en las vacunas ya era alarmante, aparece nueva información que nos deja boquiabiertos.





jueves, 17 de junio de 2021

Dr. José Luis Sevillano: 'Pseudo-magnetism linked to nanoparticles depends on electromagnetic waves'

 


Fuente: orwell.city

Remember the nurse from Ohio who tried to prove magnetism to a legislative committee? Yes, that nurse that TV shows around the world have laughed about. Well, it could be that this magnetism has moved to another area of the body, since it should not be forgotten that these mysterious nanoparticles contained in the vaccination vials become magnetic with hydrogen (in contact with biomolecules in the body) and tend to move towards the cerebral neurocortex. This is one possibility, but it is also probable that the nurse was not very exposed to electromagnetic frequencies at the time she wanted to demonstrate the phenomenon and that is why the magnet did not stick to her.

This is another hypothesis raised by La Quinta Columna in program nº55, where Dr. José Luis Sevillano explains why the magnetism in people's bodies varies during the day or place where they are.

"Another very interesting detail is that we have noticed because people tell us, is that their magnetism or pseudo-magnetism varies. It varies from one moment of the day to the next: "That I come from work and here it doesn't do it to me, work does it to me." 

Do you know what that means? Probably, that this pseudo-magnetism linked or not to graphene or other molecules out there —strange or exotic as we are going to call them— depends on the wave coming from outside. That is, if you are in the wrong place, you become magnetic. It's as simple as that. And you always carry that on you, but only when it reaches you with a certain intensity of frequencies or whatever, it activates. And as it activates you become magnetic."

—Orwellito.









martes, 15 de junio de 2021

Cogito ergo sum. Engaño y Credulidad.

 


Fuente: elfilosofoloco

A lo largo de toda la historia y a lo ancho de todo el planeta siempre han existido enormes desigualdades. Desde la antigua Mesopotamia hasta las actuales sociedades de consumo de los lugares que conocemos con el escalofriante nombre de primer mundo.

Debido a estas desigualdades, y también a la codicia inherente a nuestra condición de humanos, ha habido siempre mucha gente que se ha buscado la vida en la detestable, a la vez que fascinante, cultura del engaño. Bien para sobrevivir como se podía o bien para ganar mucho por la vía fácil, el engaño ha estado siempre presente en nuestra historia.

Ante  este panorama, hay una serie de grupos de personas que siempre han salido directa y especialmente perjudicados. Importantes sectores de la sociedad. Me refiero a aquellos que no han sido aleccionados jamás para evitar las tretas. Los que han crecido en un ambiente donde la máxima era el respeto y la responsabilidad. Los de buena fe. Los que han vivido sin haber germinado la semilla de la maldad, y que piensan que todo el mundo es tan bueno como ellos. Incluso los que van de listos pero en el fondo son tan maleables como un trozo de barro fresco. Me refiero a los crédulos.

Hoy en día, teniendo en cuenta la gran evolución que ha vivido la especie humana, no deja de resultar sorprendente que los crédulos, esas personas que dan por ciertas muchas cosas sin someterlas a un estricto juicio interno, sigan siendo legión. Es más, resulta llamativo que en la actualidad, las personas nos advirtamos unas a otras de no caer en engaños mientras, por otro lado, estamos siendo víctimas de otro engaño que no alcanzamos a divisar.

En realidad, los seres humanos somos una mezcla de credulidad y escepticismo, donde lo relevante son las proporciones de ambos, que varían peligrosamente de unas personas a otras.

Muchas personas se consideran escépticas porque toman unas precauciones mínimas ante temas de cuestionable gravedad, para después picar el anzuelo de un engaño mucho más grave y flagrante. Hay, por ejemplo, quien al sacar un extracto bancario rompe en millones de trozos el papelito y desperdiga esos trozos por distintos lugares por si algún pirata informático le roba todo su dinero. Estas personas, después pueden no tener reparos en entregar su voto al más corrupto y sinvergüenza de los políticos “porque se le ve un buen hombre” y, por supuesto, es de su partido, de toda la vida.

La credulidad es un brote que crece fuerte y vigoroso en el caldo de cultivo de la ignorancia, de la falta de educación, del mínimo esfuerzo por pensar. En la actualidad, los campos están perfectamente abonados para la siembra y recogida de crédulos de forma periódica, constante e intensiva.

Para los que viven del engaño, no importa quienes sean los crédulos. Da igual si es un anciano que ha vivido toda su vida en el pueblo y que toma como dogma de fe todo lo que sale por la televisión, por la radio o por la Iglesia. Da igual si es un niño que vive preocupado por seguir la moda del momento y no llegar tarde a la moda siguiente, para poder así ser aceptado en el cruel mundo de la infancia. Da igual si es un adolescente al que le preocupan más los rizos de David Bisbal o las tetas de Hannah Montana que su propia vida. Da igual si es una persona que no ha conocido más mundo que su ciudad ni más gente que su familia y cuatro amigos, donde se fomenta un micromundo de pensamiento unidireccional. Da igual, incluso, si se trata de un discapacitado mental. De hecho, éstos últimos son una auténtica mina de oro para los trileros 2.0 de nuestra actual sociedad.

El engaño genera más poder y más dinero que cualquier otra actividad legal y éticamente responsable. En la mayoría de ocasiones, por omisión o por temeridad, los crédulos tienen gran culpa de ello. Un día, cuando iba al instituto y no me había salido de los cojones hacer un trabajo que debía entregar, puse cara de niño bueno sorprendido y le dije a la profesora que no sabía que el trabajo se entregaba ese día. La respuesta de la profesora, con una sórdida sonrisa, fue “el desconocimiento de la Ley no exime de la responsabilidad de incumplirla”. Todos deberíamos aplicar esta frase en nuestra vida. Viviríamos mejor nosotros, los que nos rodean y los de más allá, porque hay demasiada gente que se escuda en la ignorancia fingida para sacar provecho y que otros paguen por él. Para engañar.

Sin embargo, no todo el mundo se cree lo primero que le cuentan, o pone pocas barreras para creérselo. Ante la credulidad de los crédulos, existe la desconfianza del “si no lo veo, no lo creo”. Para llegar al origen de esta frase, que es dogma de fe de los incrédulos (aunque resulte paradójico), nos tenemos que remontar a la época de los hechos “reales” en los que se basa la Biblia.

Según ésta, cuando Jesús resucitó, hubo uno de sus apóstoles que no las tenía todas consigo. Tomás el Apóstol, hoy conocido como Santo Tomás, rechazaba que alguien hubiera podido volver del mundo de los muertos, aunque fuera su admirado líder. Se negó a admitir su resurrección diciendo:   “Si no veo en sus manos la señal de los clavos,  meto mi dedo en el lugar de los clavos y meto mi mano en su costado, no creeré”. Cuenta el citado libro que, ocho días después, Tomás toca las heridas de su maestro con sus propias manos y entonces cree. Lejos de comprender la duda de Tomás, Jesús le recrimina haber necesitado ver para creer. Realmente curioso.

Pero ya hubo quien, mucho antes que existiera Santo Tomás, teorizó sobre la incredulidad, más allá incluso de las pruebas físicas que nuestros sentidos pudieran percibir. De una forma más profunda y agresiva.

Parménides fue un filósofo griego que nació quinientos años antes de que Tomás el Apóstol no lo creyera si no lo veía. Aunque el racionalismo como tal no se fundara hasta más de dos mil años después, siendo Descartes su máximo estandarte, se podría decir que la filosofía de Parménides era una filosofía fundamentalmente racionalista. Esto quiere decir que priorizaba la importancia de la razón para adquirir conocimiento, por encima del empirismo, que considera más importantes las percepciones de los sentidos.

Por tanto, Parménides creía que los sentidos nos engañaban, nos ofrecían una imagen errónea del mundo, tal y como la ciencia está demostrando en los últimos tiempos. Él pensaba que el máximo grado de conocimiento se podía adquirir mediante la razón, y la percepción de los sentidos debía ser ignorada si no se correspondía con lo que nuestra razón nos dictaba como verdadero.

Si Santo Tomás decía “Si no lo veo, no lo creo”, Parménides no lo creía ni siquiera cuando lo veía. Consideraba que, como filósofo, era su obligación denunciar todas las “ilusiones” que nos provoca nuestro propio cuerpo. Ilusiones que se producen dentro de nuestro cerebro para darnos unas respuestas lógicas que podamos asimilar, lo que no implica que dichas respuestas sean “la verdad”.

Resulta interesante, curioso y tal vez incluso triste ver cómo después de todas las personas que nos han dejado un impresionante legado del que poder aprender y enriquecernos, hoy en día lo que la mayoría de gente se cree es lo que ve en los medios de comunicación. Después de toda la evolución cultural que ha tenido el ser humano, parece que con el tiempo las creencias se someten cada vez menos al dictado de la razón, por parte de la mayoría de la sociedad. Debería ser exactamente al revés.

Parece que los crédulos, como ejército de peones al servicio de los que les engañan, borran cada vez más la huella de todo aquel que nos dijo en el pasado que lo que debíamos hacer para crecer era, simplemente, pensar.

Pero en realidad no es así, porque siempre han existido y siempre existirán los que buscan el conocimiento mediante el pensamiento y no mediante la aceptación sin reservas de la opinión ajena, por el mero hecho de que esa opinión provenga de alguien socialmente importante.

De hecho, veo que cada vez somos más los que hemos elegido pensar y que no piensen por nosotros…

Porque es mejor pensar. ¿O no?











lunes, 7 de junio de 2021

LA QUINTA COLUMNA. GRAFENO inyectado y su relación con el SARCSCOV2

 


Santa Hildegarda de Bingen monja alemana del siglo XII y nombrada por Benedicto XVI Doctora la Iglesia, a la que la Luz viva del Espíritu Santo le dictaba todo lo referente a la vida y sus misterios, así como el cuidado de la salud, escribió que no era bueno beber agua, sino que debía estar mezclada con vino, o bien cerveza sola. Médicos alemanes contemporáneos han estudiado los remedios que describe comprobando su eficacia. (Al contrario de la medicina actual que nos dice que hay que beber mucha agua.) En su época no había nicotina, (pero los enfermos psiquiátricos, y esto es para estudio ante la amenaza de enfermedades psiquiátricas al encendido de las antenas con las que os advierten), están obsesionados con el café, el alcohol y la nicotina. Es decir también con la cafeína, que puede neutralizar las drogas que les inyectan además de la nicotina y el alcohol. La moderna psiquiatría es una ciencia absolutamente nazi, como las élites que gobiernan, con sus métodos heredados de los nazis llevados a EEUU en la operación Paperclip y las drogas cerebrales serán para un estudio aparte.


 La mieloperoxidasa que se encuentra en en etanol y en la nicotina degrada el Grafeno. Recordamos cómo se decía que entre los fumadores no había incidencia del SarsCov2. Atando cabos y demostrando todo con artículos científicos. Van a por el cerebro humano. Estamos haciendo realismo fantástico, porque estamos en una realidad distópica.







viernes, 21 de mayo de 2021

Ricardo de la Quinta Columna: Si no cesan las inoculaciones a raíz de lo que estamos observando van a tener responsabilidades penales.

 


La Quinta Columna con el Dr. José Luis Sevillano haciendo ciencia en directo. Analizan el Grafeno, molécula que se puede magnetizar usado también en líquidos biológicos, muy sensible a señales eléctricas del entorno. De ahí que se tengan que conservar los viales a muy baja temperatura. En esa desesperación que han creado en este último año, sólo han dado una salida, una esperanza: La vacuna.  Si hay nanoparticulas magnéticas en las vacunas se forman trombos. Y ahí está la explicación más segura. Una imagen vale más que mil palabras: póngase un imán en el punto de inyección y si se adhiere saque vídeo y dele difusión y sin falta vaya a comunicarlo a su médico de cabecera.



















lunes, 17 de mayo de 2021

Entrevista con el Dr. Sevillano en la Quinta Columna. ¿Que hay de cierto en los imanes que se adhieren en la piel de los inoculados?


¿Por qué se adhieren los imanes en el pinchazo de los inoculados?

¿Que hace se material magnético hay?

¿Porque te dicen que no te hagas una resonancia magnética hasta pasado por lo menos 10 semanas después de la inoculación?





Fuente: The Guardian


El nuevo método "Badass" utiliza una proteína magnetizada para activar las células cerebrales de forma rápida, reversible y no invasiva


Investigadores en los Estados Unidos han desarrollado un nuevo método para controlar los circuitos cerebrales asociados con comportamientos animales complejos, utilizando ingeniería genética para crear una proteína magnetizada que activa grupos específicos de células nerviosas a distancia.

Comprender cómo el cerebro genera el comportamiento es uno de los objetivos finales de la neurociencia y una de sus preguntas más difíciles. En los últimos años, los investigadores han desarrollado una serie de métodos que les permiten controlar de forma remota grupos específicos de neuronas y sondear el funcionamiento de los circuitos neuronales.

El más poderoso de ellos es un método llamado optogenética , que permite a los investigadores activar o desactivar poblaciones de neuronas relacionadas en una escala de tiempo de milisegundo por milisegundo con pulsos de luz láser. Otro método desarrollado recientemente, llamado quimiogenética , utiliza proteínas diseñadas que son activadas por medicamentos de diseño y pueden dirigirse a tipos de células específicos.

Aunque son poderosos, ambos métodos tienen inconvenientes. La optogenética es invasiva y requiere la inserción de fibras ópticas que envían los pulsos de luz al cerebro y, además, la medida en que la luz penetra en el tejido cerebral denso es muy limitada. Los enfoques quimiogenéticos superan estas dos limitaciones, pero normalmente inducen reacciones bioquímicas que tardan varios segundos en activar las células nerviosas.

La nueva técnica, desarrollada en el laboratorio de Ali Güler en la Universidad de Virginia en Charlottesville, y descrita en una publicación avanzada en línea en la revista Nature Neuroscience , no solo es no invasiva, sino que también puede activar neuronas rápida y reversiblemente.

Varios estudios anteriores han demostrado que las proteínas de las células nerviosas que se activan por el calor y la presión mecánica pueden modificarse genéticamente para que se vuelvan sensibles a las ondas de radio y los campos magnéticos , uniéndolas a una proteína que almacena hierro llamada ferritina, oa partículas paramagnéticas inorgánicas. . Estos métodos representan un avance importante, por ejemplo, ya se han utilizado para regular los niveles de glucosa en sangre en ratones , pero involucran múltiples componentes que deben introducirse por separado.

La nueva técnica se basa en este trabajo anterior y se basa en una proteína llamada TRPV4, que es sensible tanto a la temperatura como a las fuerzas de estiramiento . Estos estímulos abren su poro central, permitiendo que la corriente eléctrica fluya a través de la membrana celular; esto evoca impulsos nerviosos que viajan a la médula espinal y luego al cerebro.

Güler y sus colegas razonaron que las fuerzas de torsión magnética (o de rotación) podrían activar TRPV4 abriendo su poro central, por lo que utilizaron ingeniería genética para fusionar la proteína a la región paramagnética de ferritina, junto con secuencias cortas de ADN que indican a las células que transporten proteínas a la membrana de la célula nerviosa e insertarlas en ella.

Cuando introdujeron esta construcción genética en células renales embrionarias humanas que crecían en placas de Petri, las células sintetizaron la proteína 'Magneto' y la insertaron en su membrana. La aplicación de un campo magnético activó la proteína TRPV1 modificada, como lo demuestran los aumentos transitorios en la concentración de iones de calcio dentro de las células, que se detectaron con un microscopio de fluorescencia.

A continuación, los investigadores insertaron la secuencia de ADN de Magneto en el genoma de un virus, junto con el gen que codifica la proteína verde fluorescente y las secuencias de ADN reguladoras que hacen que la construcción se exprese solo en tipos específicos de neuronas. Luego inyectaron el virus en los cerebros de los ratones, apuntando a la corteza entorrinal, y diseccionaron los cerebros de los animales para identificar las células que emitían fluorescencia verde. Usando microelectrodos, demostraron que la aplicación de un campo magnético a las rebanadas del cerebro activaba Magneto para que las células produjeran impulsos nerviosos.

Para determinar si Magneto puede usarse para manipular la actividad neuronal en animales vivos, inyectaron Magneto en larvas de pez cebra, apuntando a las neuronas en el tronco y la cola que normalmente controlan una respuesta de escape. Luego colocaron las larvas de pez cebra en un acuario magnetizado especialmente construido y encontraron que la exposición a un campo magnético inducía maniobras de enrollamiento similares a las que ocurren durante la respuesta de escape. (Este experimento involucró un total de nueve larvas de pez cebra, y los análisis posteriores revelaron que cada larva contenía alrededor de 5 neuronas que expresan Magneto).

En un experimento final, los investigadores inyectaron Magneto en el cuerpo estriado de ratones que se comportaban libremente, una estructura cerebral profunda que contiene neuronas productoras de dopamina que participan en la recompensa y la motivación, y luego colocaron a los animales en un aparato dividido en secciones magnetizadas y no magnetizadas. . Los ratones que expresaron Magneto pasaron mucho más tiempo en las áreas magnetizadas que los ratones que no lo hicieron, porque la activación de la proteína hizo que las neuronas estriatales que la expresan liberaran dopamina, por lo que los ratones encontraron gratificante estar en esas áreas. Esto muestra que Magneto puede controlar de forma remota la activación de neuronas en las profundidades del cerebro y también controlar comportamientos complejos.

El neurocientífico Steve Ramirez de la Universidad de Harvard, que usa la optogenética para manipular los recuerdos en el cerebro de los ratones, dice que el estudio es " rudo ".

“Los intentos anteriores [usando imanes para controlar la actividad neuronal] necesitaban múltiples componentes para que el sistema funcionara: inyectar partículas magnéticas, inyectar un virus que expresa un canal sensible al calor, [o] arreglar la cabeza del animal para que una bobina pudiera inducir cambios en el magnetismo ”, explica. "El problema de tener un sistema multicomponente es que hay mucho espacio para que cada pieza individual se rompa".

“Este sistema es un virus único y elegante que se puede inyectar en cualquier parte del cerebro, lo que hace que sea técnicamente más fácil y menos probable que se rompan las campanas y los silbatos en movimiento”, agrega, “y su equipo de comportamiento fue inteligentemente diseñado para contener imanes donde sea apropiado para que los animales puedan moverse libremente ”.

La 'Magnetogenética' es, por lo tanto, una adición importante a la caja de herramientas de los neurocientíficos, que sin duda se desarrollará aún más y proporcionará a los investigadores nuevas formas de estudiar el desarrollo y la función del cerebro.

Referencia

Wheeler, MA y col . (2016). Control magnético genéticamente dirigido del sistema nervioso. Nat. Neurosci ., DOI: 10.1038 / nn.4265 [ Resumen ]