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lunes, 20 de enero de 2020

Mr.robot de Sam Smail.





En una web de cine expuse mi opinión sobre esta serie que estoy viendo ahora. supongo que habra personas ajenas a estas películas pero que no somos conscientes de como esta sociedad esta cambiando y en parte reflejado en muchos aspectos de esta serie.

Creo sin dudas que es una de las mejores series que he visto en años. El papel interpretado por Rami Malek (oscar al mejor actor ). Por el guion "sublime" que me recuerda a escenas de la serie Twin Peaks, donde mezcla la realidad con la vida paranoica de su protagonista a " Una mente maravillosa" donde un personaje ficticio entra en la mente de su personaje el cual vive en un mundo paralelo. Un trasfondo de lo peor de la condición del ser humano, el trauma de su infancia, las conexiones humanas, el intento de Elliot por sobrevivir. Pero sobre todo por como Sam Smail  (Director y guionista) da vida a las conversaciones que Eliot desgrana continuamente en la película. Una obra de arte que perdurara en los tiempos. 

Os aconsejo que el que pueda la vea "OS ENGANCHARA"




















jueves, 9 de febrero de 2017

Running, la gran obsesión - Running, the great obsession


Hace tiempo que correr dejó de ser solo un deporte. Correr es un fenómeno planetario. Hay quien lo hace para sentirse bien, para olvidar problemas o simplemente por ocio. Pero este documental trata sobre los que corren por otro motivo: los que huyen de sí mismos y han hecho del 'running' una obsesión. Su gran obsesión.
La adicción al 'running' ha pasado de ser una anécdota a existir como patología clínica. Hay unos 75.000 españoles en peligro, ya no solo de lesión grave e incapacitante sino de perder sus propias vidas entregándoselas cada día, kilómetro a kilómetro, al dictador más cruel que existe: ellos mismos.
Dos millones y medio de españoles se calzan cada semana las zapatillas y salen a correr. No solo ha aumentado el número de corredores, también los límites que estos se ponen. ¿Quiénes son estos nuevos superatletas y por qué lo hacen?






jueves, 30 de julio de 2015

CHEMA BUCETA. Mi hijo es el mejor...y ademas es mi hijo.



Normalmente solemos reflejar nuestras frustraciones deportivas en nuestros hijos, todo aquello no conseguido, dejando de lado que solo son niños con una infancia que debe ser lo mas feliz posible. No presionarles y que disfruten del deporte simplemente. Os dejo partes de este libro de Chema Buceta para todos los padres que queremos iniciar a un deporte desde muy pequeños.  He leido fragmentos del mismo y recomiendo a todos los padres interesados en la educacion deportiva que lo lean, posiblemente de reflexionar. 

Recordó a su hijo Alfonso, al que honró con su mismo nombre porque estaba seguro, aunque no lo confesara, de que llegaría a alcanzar lo que él, en otra época, sólo había podido soñar sin ni siquiera tener una sola oportunidad: ¡triunfar en el fútbol! Al niño no le faltó de nada. Lo tuvo todo para ser uno de los mejores; y eso a pesar de su madre, Eva, amante de la pintura y la arquitectura,  pero gran ignorante del deporte; cuya estúpida preocupación porque el niño no se hiciera daño, entorpecía cualquier intento por motivar al chaval. Hasta decía delante del pequeño que  él, ¡su padre!, le estaba presionando. “¿Presionarle, yo? ¡Qué tontería!” reflexionó. “El niño era un blandengue; como su madre y todos los de su familia de mediocres perdedores...” Pero él, su padre, quería que fuera un ganador, y se volcó en ese empeño sin escatimar esfuerzo.

Según decían quienes le conocían, Alfonso se obsesionó con que su hijo disponía de grandes cualidades para el fútbol y tenía que llegar a profesional. Eso le llevó a cambiar sus turnos en el trabajo para poder estar con el niño en todos los entrenamientos y llevarle a donde hiciera falta. Además, compró una cámara de video, cuando no eran tan corrientes como ahora, y se hizo especialista en grabarlo todo: entrenamientos, calentamientos, partidos, acciones concretas, futuros rivales… hasta partidos de profesionales que no se televisaban. Antes de cada entrenamiento, instruía a su hijo sobre lo que debía y no debía hacer, y en el trayecto de vuelta aprovechaba para aleccionarle sobre los errores cometidos; recriminándole habitualmente su falta de espíritu combativo:

--- Alfonso, a veces pareces una niña… y este es un deporte de hombres… ¡Tienes que tener hambre de balón, coño! ¡Y pelear, pelear, pelear! Me pones de los nervios cada vez que te veo parado... ¡pelea, coño, pelea!

--- Pero es que…

--- ¡Ni pero ni nada, coño! ¡Sé un hombre y pelea!

--- Papá, yo peleo…

--- ¿Qué tú peleas? ¿Qué tú peleas? No me hagas reír, coño. ¿Eso es pelear? Mira, yo no tuve las facilidades que tú tienes. Éramos ocho hermanos y mi padre no pudo ayudarme a ser futbolista… ni siquiera vino a verme jugar… pero yo moría en el campo… luchaba como un cabrón y no me dejaba quitar el balón como te pasa a ti, ¡joder! ¡Qué pareces una marquesa, me cago en…! Si a mi me hubieran dado la oportunidad…

El niño bajaba la cabeza, y entre avergonzado y culpable, trataba de esconder los ojos, muchas veces inmersos en lágrimas que le delataban y no podía evitar. Con bastante frecuencia, el regreso a casa era una auténtica tortura que se prolongaba durante la cena. Y los sábados, cuando se jugaban los partidos, era todavía peor. Alfonso padre se transformaba en un incontrolado energúmeno que además de increpar e insultar al árbitro por cualquier motivo, criticar al entrenador y recriminar a los compañeros de su hijo, no paraba de darle a Alfonsito instrucciones contradictorias. Ese disparatado comportamiento provocaba en el chico una gran ansiedad que le impedía disfrutar y, dentro de sus posibilidades, jugar mínimamente bien. Además, pasaba muchísima vergüenza por el lamentable espectáculo que a la vista de todos ofrecía su progenitor. Un tremendo bochorno que, con poco éxito, intentaba soportar haciendo oídos sordos y mirando para otro lado.

Después, tras el suplicio público, llegaba el tormento de la charla en el coche y durante la comida; y todavía quedaba la sesión de video del domingo por la tarde. En ella, de unas dos horas ¡con suerte!, despertaba el entrenador dormido que Alfonso llevaba dentro, ¡su auténtica vocación! según decía, y se sucedían y repetían, una y otra vez, las imágenes del día anterior y de algunos entrenamientos de la semana, acompañadas de las oportunas explicaciones para corregir los múltiples errores del chaval.

--- El video, como el algodón, no engaña, hijo… Mira que mal lo has hecho --era uno de sus más habituales argumentos; sin que faltaran sabrosos reproches por la “falta de actitud, las pérdidas de concentración y no haberle echado los suficientes cojones” que tan obvios se mostraban en la implacable e inapelable grabación. 

El martirio resultaba insufrible, pero había que aguantar. Alfonsito, con doce años, se sentía atrapado en una invisible ratonera de la que no sabía cómo salir. Siempre le había gustado el fútbol, pero ahora, aunque no quería reconocerlo, lo odiaba. Y por supuesto, quería a su padre; pero no le soportaba, y encima se sentía muy culpable por decepcionarle tanto. Ni que decir tiene que Alfonso no era consciente de los sentimientos de su hijo. A él sólo le preocupaba, “por el bien del chico”, que triunfara en el fútbol. Y eso exigía esfuerzo y sacrificio. Él, su padre, tenía que ayudarle a triunfar haciendo lo que fuera necesario; incluso renunciando a su propia vida. La carrera futbolística del futuro Butragueño era lo primero.

(Fragmento de mi libro “Quien no tenga un cable cruzado que tire la primera piedra” publicado por Dykinson  http://www.dykinson.com/Novela.pdf )


Por desgracia, no sólo en el fútbol, la actitud y el comportamiento de algunos padres de deportistas jóvenes perjudica el funcionamiento de sus hijos, limita sus posibilidades de rendimiento y contribuye a que el deporte, en lugar de ser beneficioso como herramienta formativa y de ocio, resulte una experiencia negativa. 

Pero no basta con quejarse. Clubs, federaciones y otras organizaciones deportivas y educativas deben tomar medidas para instruir/orientar a los padres con el objetivo de conseguir que su comportamiento no sólo se aleje del de esta historia ¿de ficción?, sino que en lugar de restar, sume. Los padres aportan mucho. Sin su compromiso, muchos niños no harían deporte. No hay que ignorarlos o aceptarlos como algo inevitable, sino ayudarlos a encontrar su espacio.













viernes, 27 de febrero de 2015

EL GRAN POTENCIAL DE LA MENTE - HUGE POTENTIAL OF MIND


Daniel habla con fluidez 11 lenguas: inglés, francés, finlandés, alemán, español, lituano, rumano, estonio, islandés, galés y esperanto. Pero lo más increíble no es la cantidad, sino la velocidad en aprender idiomas. Channel Five le retó a aprender islandés en una semana. Siete días después apareció en televisión conversando en esta lengua. En cambio, la rapidez de Stephen no se encuentra en el aprendizaje de lenguas, sino en la captación de todos los detalles de un paisaje. Puede dibujar uno con precisión fotográfica después de haberlo visto solo un instante. En una ocasión dibujó la totalidad del centro de Londres después de sobrevolar la ciudad en helicóptero. ¿Son los cerebros de Daniel Tammet y Stephen Wilshire máquinas engrasadas y perfectas? En realidad no: sus cerebros están defectuosos. La epilepsia y el síndrome de Asperger acompañaron a Daniel en su infancia. Y Stephen también es autista.

Quizá uno de los autistas más conocidos fue Kim Peek. El personaje que interpretó Dustin Hoffman en la película Rain Manestá inspirado en él. Nació con macrocefalia, un daño permanente del cerebelo, y con agenesia del cuerpo calloso (carecía de la principal conexión entre los dos hemisferios del cerebro). Peek recordaba el 98% de los 12.000 libros que había leído, leía dos páginas en ocho segundos. Usaba cada ojo para leer una página distinta como si se tratara de un superhéroe de un cómic. Era solo uno de sus “superpoderes”.
Resulta una gran paradoja que cerebros defectuosos sean los asientos neuronales de prodigiosas habilidades. ¿Nos están diciendo algo sobre cómo el resto de los mortales podríamos aumentar nuestras capacidades?
Daniel, Stephen y Kim son lo que se denomina savant –o antiguamente idiot savant–, ya que suelen poseer un coeficiente intelectual muy bajo y, paralelamente, unas habilidades sobresalientes. Pero ¿de dónde surgen las facultades extraordinarias de los savants?

Los estudios indican que los savantspresentan alguna forma de disfunción en el hemisferio cerebral izquierdo, lo cual facilita la actividad del derecho. El izquierdo es el conceptual, el que pone etiquetas, el que razona, el que filtra con la lógica, el lingüístico (el que nos habla constantemente), el que va hacia el pasado y hacia el futuro. En cambio, el derecho está en el ahora, es creativo. Al funcionar sin lógica, tiene más facilidad para captarlo todo tal cual es sin filtrar y para hacer conexiones no racionales con toda la información. De alguna forma, el izquierdo-lógico está constantemente coartando o limitando las capacidades del derecho-creativo. Por lo que si el izquierdo deja de funcionar correctamente, el derecho se libera, y con él, el genio.
Jill Bolte es una neurocientífica que vivió con su hemisferio izquierdo desconectado a consecuencia de un derrame sanguíneo. Al sufrir el ataque, Jill sintió un terrible dolor detrás del ojo izquierdo, no podía hablar, coordinar, ni siquiera podía pensar con claridad. Vivió un auténtico martirio si nos limitamos a calificarlo “desde fuera”. Paradójicamente, su experiencia vista desde dentro, tal como ella la describe, fue maravillosamente extraordinaria. Sintió una paz no humana, ajena a cualquier asomo de sufrimiento. Al desconectarse su hemisferio izquierdo, el que habla, sintió el silencio. No había estrés, “nadie” le recordaba vivencias tristes o le anticipaba situaciones preocupantes. Silencio, paz. Incluso se acalló esa voz que nos dice “este soy yo”. Al mirar su cuerpo, no veía los límites. “Miré mi brazo y me di cuenta de que no podía delimitar los límites de mi cuerpo. No podía definir dónde empezaba y dónde terminaba. De alguna forma, los átomos y moléculas de mi brazo se mezclaban con los átomos y moléculas de la pared. Solo sentía esa energía”. Según sus palabras, se sentía enorme y expansiva, fuera de los límites de su cuerpo. Una auténtica experiencia mística vivida por una reputada científica del cerebro humano. Después de ocho años de recuperación, actualmente se dedica a impartir conferencias, escribir libros y realizar investigaciones sobre este tema, por lo que la revistaTime la nombró una de las cien personas más influyentes del mundo en 2008.




Para aumentar nuestras capacidades, nuestro rendimiento, los humanos nos hemos dedicado a inventar herramientas tecnológicas. Es como si, poco a poco, el ordenador, el teléfono o el GPS constituyeran una extensión de nuestro cerebro. Si miramos al futuro, parece que cada vez seremos más dependientes de toda esta tecnología. Utilizaremos menos nuestras propias capacidades de orientación, cálculos matemáticos, memoria… La ampliación de nuestras capacidades la buscamos “fuera”, cuando quizá se encuentre “dentro”. Nuestro propio cerebro posee unas facultades inimaginables y, en lugar de despertarlas, nos estamos dedicando a dormirlas.
Mientras los humanos nos hemos centrado en diseñar radares cada vez más potentes, los delfines han evolucionado y en su cerebro han creado un escáner más potente que cualquiera de nuestras invenciones. Nos hemos concentrado en “tener” y hemos descuidado el “ser”. Hemos mirado hacia “fuera”, en lugar de hacia “dentro”, olvidando que nosotros también tenemos radar interno. Las investigaciones de Beatrice de Gelder, neurocientífica de la Universidad de Tilburg, muestran cómo personas con ceguera cortical son capaces de sortear objetos al andar, aunque no los vean, porque nuestras neuronas saben funcionar como un auténtico radar. Sin embargo, la mayoría de nuestras inversiones económicas en investigación no se dirigen a aumentar esa capacidad, sino a inventar ayudas externas. Igual que se dirigen a diseñar medicamentos para eliminar enfermedades y se presta muy poca atención al ya demostradísimo efecto placebo. Esto es, a la capacidad que poseen nuestras propias creencias para curarnos a nosotros mismos.





No imaginamos el enorme potencial de nuestro inconsciente. En la película Sin límites, el protagonista, gracias a la ingestión de una droga, logra realizar auténticos prodigios. La esencia de esa droga es que le permite acceder a toda la información guardada en su inconsciente. Todo lo que hemos vivido, aunque no lo recordemos, está allí. La prueba cotidiana es que al ver una película, podemos darnos cuenta de que hace muchísimos años que la vimos, pero si nos hubieran preguntado por ella, quizá nos hubiera sido imposible recordarla. Esto es, podemos reconocer muchas cosas como vistas, leídas, vividas, oídas… que no podemos recordar. Están allí, pero nos resulta imposible acceder. Es más, en nuestro inconsciente existe información que quizá nunca hemos sido conscientes de captar, ya que lo hemos hecho de forma subliminal. Nuestro inconsciente es nuestro sabio interior. Sabe mucho más que nosotros. Si lográramos comunicarnos con él, nos pasaría como al protagonista de la película: nuestras capacidades se verían multiplicadas de forma asombrosa. Nos pasaría como a algunos savants: con leer un libro una vez, ya lo tendríamos allí accesible para siempre.
Nos movemos en un océano de información. El cerebro capta a cada instante volúmenes ingentes de datos a través de todos sus sentidos. Esa información, para poder ser operativa y útil, debe ser ordenada y esquematizada. Y a eso se dedica nuestra lógica. Y esa misma lógica que nos ayuda, al mismo tiempo nos bloquea. Nos impide ir a los datos crudos del inconsciente, nos impide mezclarlos de forma irracional y ser más creativos. De alguna forma hemos de aprender a no apoyarnos tanto en nuestro hemisferio izquierdo-lógico. Acallar ese parloteo constante de este hemisferio lingüístico. Y como siempre, acabamos donde empezamos; esto es, en los consejos de los sabios más antiguos: es esencial aprender a silenciar la mente. ¿Vamos a permitir que nuestro sabio interior continúe dormido o vamos a despertarlo?


Fuente:  El pais



jueves, 16 de octubre de 2014

NEIL DEGRASSE TYSON. Los niños y porque rompen, tocan y tiran todo. - Neil deGrasse Tyson. Children and because they break, play and throw everything.



En un antiguo post comente que mi hijo era muy inquieto e incapaz de estar quieto dos segundos, tienes que ir detrás de el controlando todo lo que hace, coge las cosas, las tira, coge rabietas etc, etc, todo aquello que un niño a su edad hace.Tiene ganas de descubrir este mundo que le rodea. Cuando rompe algo, no lo hace por maldad, sino porque quiere comprender como funcionan las cosas y se lo toman como un juego.



Intenta experimentar con todo aquello que pasa por sus manos o ve, le gusta observar y experimentar continuamente. Poner a prueba nuevas habilidades y afirmar su independencia. 


Tres consejos practicos:

El desorden para el no existe, hay que ofrecerles alternativas que le permitan experimentar a sus anchas, ofrecerles papeles viejos que no sirvan, por ejemplo.

Cuando deje una gran estropicio y coja rabieta al apartarlo del lugar. Hay que utilizar estrategias disuasorias: distraer su atención con un objeto diferente, un juguete, encender la luz y que la apague, etc....

No castigarle porque un niño es demasiado para entender que ha hecho mal

Hay que preparar la casa y adecuarla a el. Apartar todo aquello que de por si el rompería o tocaría. Nuestro espacio de confort que el no entiende. 

En fin, Erkaitz  este vídeo me recuerda constantemente todo lo que tu diariamente haces y por el cual en ocasiones intento mantener la calma. Todavía eres muy pequeño para entender el mundo de los mayores. Tu padre que te quiere. 


miércoles, 1 de octubre de 2014

Pedro Gª Aguado, se hunde ante Risto Mejide: "Me jodí la vida"




Pedro Aguado nuestro olímpico de Waterpolo fue entrevistado por Risto Mejide en "Viajando con Chester" cuando empieza a recordar su adicción a las drogas, toda su infancia, su separación, el nacimiento de sus hijas y como lo llevo...........etc.. Su tesimonio ante la camara me acaba impactando de tal forma que durante unos minutos su alma fue desnudada ante las camaras. Tan desgarrador, emocionante y terapeutico a partes iguales. Un ejemplo de superacion del que todos deveriamos tomar ejemplo. Os invito a verlo, estoy seguro que mas de uno/a echara una lagrima.






Risto Mejide: ¿Qué hiciste? Te echan de la selección y sigues de fiesta.
Pedro Gª Aguado: Me echan de la selección. El libro que publiqué en el 2008 era 'Mañana lo dejo'. La mentira que me decía siempre. Me casé en 1994 y me separo en 1998. En ese año, conozco a una persona del mundo de la noche de Barcelona. Dejé mi casa y a una niña de ocho meses. Me da igual todo. Pienso que me voy porque mi mujer no me deja consumir cocaína. Le digo que ella me tiene que aceptar tal y como soy. Mi hija se queda con ella en casa. Casi no llego ni al bautizo. Pasan dos años y pierdo la cabeza. Del 98 al 2003, es la debacle. Voy a la olimpiada de 2000 y nace mi hija pequeña. Me duele hablar de esto. Me estas jodiendo un poco. He hablado mucho pero como si lo tuviera que vomitar. Se lo digo a la gente del programa. Estoy sintiendo. La puta droga me había hecho tanto daño, me había hecho una persona tan fría con el sistema nervioso central tan jodido, que llevo once años sin tomar nada y empiezo a despertar ahora. He hablado de esto en conferencias y cada vez que hablo de ello me acuerdo de mi hija pequeña, de mi ex mujer, de mi familia... Se supone que todo esto tenía que estar superado que son once años.
Risto Mejide: Uno no elige cuando supera las cosas.
Pedro Gª Aguado: En el 2000, juego la olimpiada y el último gol me lo mete un ruso. Vuelvo y me comunica el seleccionador no cuento más contigo. Por una parte dentro de mí, sé que lo he hecho mal. Me dices a mí pero mis amigos se quedan. A mí, no me llaman. Al no llamarme, son veranos de tres meses en los que me destrozó la vida. Tomo cocaína como un descerebrado, me opero un hombro. Los mejores momentos de mi vida me los cargué. Quiero vivir eso de forma natural. Quiero podérselo contar a mis hijas diciendo mirar lo que consiguió papá. Siento vergüenza. No era un deportista como tenía que ser. Y fui capaz de hacerlo consumiendo, imagínate si no hubiera tomado. Me jodí la vida. Vale que ahora ayuda pero cada vez que pongo un vídeo de waterpolo pienso en todo lo que sufrí cuando no tenía por qué sufrirlo. Lo único que le puedo decir a los jóvenes es que la diversión puede ser de otra manera.

lunes, 15 de septiembre de 2014

TU PUEDES APRENDER CUALQUIER COSA QUE TE PROPONGAS. YOU CAN LEARN ANYTHING




La vida es esto caer y levantarse. Lo veo continuamente en mi hijo, es capaz de volver a levantarse sin recordar que se ha hecho daño, perseverar siempre, por supuesto con la ayuda de sus padres que le ayudamos a levantarse cada vez que se cae y se hace daño. 





En fin, nuestra capacidad de regeneración es infinita, por muchas caídas que el destino se obstine en darnos continuamente.  






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viernes, 1 de agosto de 2014

Reflexiones - Date una opotunidad.





Muchas veces cuando estamos en la dinámica de trabajar, esforzarnos mucho y exigirnos mas, un revés en la vida deja tocada la confianza a cualquiera. A veces tenemos la sensación de no estar en equilibrio con la vida. Un gran deportista se implica, vamos todos a una, trabajamos, asumimos responsabilidades y mostramos humildad. Aparentemente es la receta perfecta para seguir teniendo exito, y todo esto unido a un gran talento.

Pero en el barranquismo, como en la vida, existen muchas variables que no dependen de nosotros, y que no siempre juegan a nuestro favor. Si eres de los que esta luchando por obtener un trabajo, por ser un buen profesional, por tener una beca, por competir en la vida, abandona el victimismo que sobre protege al que se queda sin argumentos. La vida tiene una parte injusta que no depende de nosotros, y que puede llegarte sin mas, incluso no mereciendotela.

Cuando esto ocurre tenemos que seguir haciendo lo que tu crees que es correcto: mantener tu forma de vida y tus valores, o traducido a la parte terrenal, confiar en nuestras fortalezas, en nuestras habilidades, y seguir teniendo actitud para no dar un descenso por perdido. Y abandonar por completo el victimismo. Pensar que la vida es injusta te deja fuera de juego mientras otros siguen luchando. Tenemos que poner nuestra atencion en lo que depende de nosotros mismos. 

En fin, vosotros teneis la llave para muchas puertas, no para todas, pero si para muchas.

¿Que puedo seguir haciendo yo para luchar por mis sueños? Ahi esta el camino. 

martes, 25 de febrero de 2014

¿Le darías tu chaqueta a Johannes ? - Would you give your jacket to Johannes? SOS Children's Villages Norway




¿Que mueve nuestras emociones para ayudar a este niño?. La imagen que proyectamos de nosotros mismo es la misma que ofrecemos a los demás. La personalidad que es un patrón único de conductas, sentimientos, determinados por la educación, herencia, ambiente estables que diferencia a unas personas  de otras, que nos permiten prever unas conductas de otras.

Todo aquello que oímos y vemos desde pequeño, aquello que creemos ser porque nos dicen que somos. Desde que nacemos estamos desprovistos de esto y no hemos desarrollado nuestra personalidad, todas aquellas ideas y creencias que nos hacen percibir el mundo, dependerá del tipo de emociones que sentimos.

Por eso es importante que los padres aprendamos a formar y modelar una escultura, esculpir a nuestro hijo sin juzgar como esta formado su carácter, ayudarle a creer que puede brillar, inculcando creencias, que potencien una personalidad sana. Nosotros seremos el medio para permitirles enseñarles a ser ellos mismos.

En fin, una tarea titanica de modelarte para poder brillar y formarte a ti mismo tal y como a ti te gustaría ser. Como en este video ¿Que harías tu en esta situación?  





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