Todos los que estamos en este grupo tenemos la suerte de tener entre nosotros a grandes compañeros y amigos y alguno me dejo todavia. Los que practicamos barranquismo ya sean de aqui o de fuera tienen la suerte de que existan estas personas, alergicos a lo mediocre, obsesivos con encontrar la cima, luchando siempre porque el objetivo a conseguir sea lo máximo.
Los barrancos y ellos son dos polos contrarios que se alimentan. Y son como son porque el otro existe, igual que no hay lo alto sin lo bajo o lo gordo sin lo flaco. Ellos perfeccionan cualquier concepto que podamos tener en
batalla barranquistica. Y ademas, para que nuestros ojos no se pierdan en lances vulgares, crean un barranquismo de futuro. Ahora, se escribe una historia de la que mañana podremos decir que la vi con mis propios ojos.
Por eso cuando hacen barranquismo, los demas nos paramos y observamos como lo hacen.
El Gran Hemingway escribio con su prosa apasionante el duelo de Antonio Ordoñez y Luis Miguel Dominguin. Dos genios de la arena, dos heroes epicos protagonizando una leyenda, que como todas las buenas, ya no morira. Con sus enfrentamientos crearon una epoca taurina de la que aun se habla y que, por supuesto, aumento el numero de aficionados y el valor de la Fiesta.
Hay duelos que engrandecen el deporte. Este nuestro de aquí engrandece el barranquismo en general. Un barranquismo de muchos quilates. El listonesta tan alto que pocos podran compararse. Ademas, no hay que olvidar que en el barranquismo la logica puede ser sorprendida. El barranquismo es un deporte en el que nos jugamos la vida y el resultado nunca esta escrito de antemano.
Da igual de que club sea cada uno. Si lo que ama es el barranquismo es lo mismo el norte que el sur, Francia que Italia, lo importante es la fuerza del buen barranquista, la pasion de hacer ese barranco, la belleza del espectaculo. Por eso ellos estan partiendo el mundo en dos. Esta claro que esta es una realidad positiva. Y lo demas es miopia.