¿En que piensa la gente cuando dice ciencia? En el mejor de los casos "ciencia" hace referencia a un método de observación y análisis que permite extraer algunas conclusiones útiles sobre varios aspectos de la realidad. En el peor, se convierte en "cientifismo" y se le adjudica la omnipotencia de decisión y control sobre la existencia humana y sobre el planeta, con un fervor dogmático equiparable al de cualquier otra religión. A menudo se incurre en falacias tales como las de las expresiones: "la ciencia afirma que.." o "los expertos aseguran.." como si el mensaje oficialista corporativo representase en cada una de sus hipótesis y teorías a la totalidad de una comunidad científica ciclópea y sin disensiones. Se ha instaurado así mismo en la opinión pública la idea de que cada palabra de este estamento monolítico imaginario es el Verbo Sagrado que nosotros, pobres mortales, debemos acatar y agradecer sin ningún cuestionamiento (¡Herejía!), como si la posesión de un diploma y una bata blanca hiciera de esos seres superiores unos auténticos santos incapaces de mentir y de venderse al mejor postor. La realidad, por otra parte, nos ha dado incontables pruebas de lo contrario: Hay muchos que se venden... Algunos incluso son bien baratos.
jueves, 18 de febrero de 2021
sábado, 3 de octubre de 2020
El odio y la Dictadura Científica. Sobre la prisión tecnológica.
El mundo entero se ha convertido en una inmenso
laboratorio en el cual experimentar. El aparato tecnológico es el medio que lo
hace posible y su fuerza radica en la aceptación de la inmensa mayoría de la
población al uso de la tecnología. La tecnología se ha convertido en un
fin en si mismo y no en un medio. El poder de la Técnica es ya casi total y su
dominio sobre el hombre y la Naturaleza un hecho sin precedentes en la
historia.
La estrategia del Poder parece ser bastante clara;
aprovechar las crisis ya sean provocadas o no para meter en cintura a la
sociedad, o dicho de otra manera, hacer ver que los medios prevalecen sobre los
fines imponiendo todo tipo de medidas coercitivas para paliar las consecuencias
de las catástrofes, cuando en realidad las soluciones técnicas son parches
ineficientes a los problemas que ha creado el sistema técnico sometiendo a la
población según sus criterios para implementar dichas medidas sin oposición
alguna. La dictadura científica se impone como modelo social, la era de los
Técnicos como élite dirigente del Estado supone una obediencia y sumisión total
por parte de la sociedad que cederá su autonomía y libertad en aras de la
seguridad.
La conclusión es mantenernos en una situación de
riesgo permanente para que aceptemos las medidas que el poder crea oportuno
implementar en cada momento, de manera que no haya ninguna respuesta
medianamente clara ante la dictadura y de esta forma anular también todo tipo
de disidencia que se oponga a aquella, aumentando o disminuyendo el grado de
dominación que se aplica en cada momento a la población e investigando cómo
reacciona la sociedad ante las medidas aplicadas en tiempos de crisis y de
«normalidad».
El precio que tenemos que pagar para tener la
seguridad del Estado es ya demasiado alto cómo para ser aceptado. Los costes
irán en aumento según las expectativas y los planes de la élite dirigente que
impondrá un modelo social cada vez más férreo de control y vigilancia y cuando
no provocando guerras y pandemias de tipo para incrementar este control.
Los estados de pánico provocados por distintos tipos
de crisis (intencionados o no) van a ir sucediéndose para subyugar todavía más
a la sociedad, todas las medidas que el Gobierno adopte van a ser aceptadas
conforme la supervivencia de la gente se vea amenazada por la situación en las
que se hallen según el periodo de crisis vivido, lo poco que quedaba de
soberanía y de autonomía individual y colectiva serán reemplazadas por estados
de dependencia hacia el Estado cada vez mas agudos, eso significa mayor
sumisión y esclavitud a todo lo que han creado las instituciones para dar
seguridad a la población como el aparato tecnológico y la Renta Básica
Universal.




