viernes, 30 de octubre de 2015
jueves, 29 de octubre de 2015
JUEGOS PARAOLIMPICOS DE RIO 2016. No juzgues a las personas por lo primero que veas.
Es difícil sortear tantos obstáculos en la vida, tropezando en mas de uno sin quedarte en el camino. Deberíamos sentirnos afortunados de tener personas como las que salen en estas imágenes. Con sus limitaciones, su voluntad de ser los mejores y ganar, deberíamos sentir y ver que hay personas que se sobreponen en sus handicaps diarios, y no juzgarlas por lo primero que veamos.Tomemos ejemplo de ellas.
jueves, 8 de octubre de 2015
R.I.P. LUIS BENGOECHEA
El barranquismo, la espeleo, la escalada deportiva, clásica, etc.....es un sentimiento disfrazado en un deporte, que te hace reír, llorar, saltar, gritar, abrazarte a tu amigo de toda la vida con el alma a quien ya no esta. Es el amor para toda tu vida. Es levantarse enfermo para ir a su encuentro, es enfermarse por el. Es gritar de alegría con amigos como lo harías en aquella poza que casi la corriente te lleva. Es recordar tu infancia, la sonrisa de mama, el abrazo de papa, el secreto de tu hermano, la caria de tu hermana, la compañía de tu abuela, el consejo del abuelo. Es disfrutar de esa lluvia que tanto te molesta en esa cascada intentado asegura a tu compañero que baja después de ti. Es un sentimiento que une, es un motivo para seguir creyendo.
Luis es mi amigo y compañero de cordadas. Murió ayer dia 7 de octubre del 2015 de cáncer. Aunque hace tiempo que no le veia por las circustancias de trabajo y familia, el medio la lección mas hermosa y rotunda acerca del sentimiento que generaba la espeleo, la cual practicaba desde hace mas de 20 años. El fue espeleologo y después barranquista, como lo somos todos los que amamos este deporte, para siempre.
Lucho por su vida duramente y con una dignidad inquebrantable. Un deseo lo acompaño todo ese tiempo con una fe irrenunciable, vivir para poder seguir viendo crecer a sus hijos. El no logro hacerlo, pero yo jure que siempre descendería con el y por el. Así lo hicimos en todas y aquellas ocasiones en las que pudimos compartir este gran deporte que es el barranquismo.
Siempre he guardo aquellos vídeos que por ciertas circunstancias no he querido enseñar, pero este en especial te lo dedico, por las cosas buenas y malas que hemos pasado. Al final son esas pequeñas cosas las que recuerdas......
Descanse en paz, gran amigo. Tu recuerdo siempre perdurara en aquellas personas que mas te hemos conocido.
miércoles, 7 de octubre de 2015
Reflexiones - Los hijos de sus padres.
Dice que quien conquista el corazón de un niño tiene un amor para siempre. Ahi se echa una semilla que crece en la oscuridad de las almohadas, que se convierte en mítica mientras van pasando los años y esa semilla se agarra a la piel para convertirse en un sueño. El tiempo después va solidificando la esperanza, y si un día lejano el sueño puede hacerse verdad, pocas cosas podrán luchar contra ese deseo.
Los que somos padres, con su mítica esencia y esa grandeza que a veces ha estado embaldosada, y no se expandía, son las personas que mas ocupa las neuronas infantiles, por eso el amor hacia los hijos se realiza con toda la fuerza de nuestros corazones.
Os dedico estos vídeos. El titular dice los hijos de sus padres. Pero también podría ser: los hijos, de sus padres.
Os quiero mucho.
martes, 29 de septiembre de 2015
El efecto Pigmalion. CORRE - VUELA - NO TE DETENGAS.
Por eso el mejor motivo para que nuestros hijos crezcan felices es la palabra y el cariño que todos los días demostramos hacia ellos para ayudarles cada vez que se caigan a poder levantarse.
CORRER, VOLAR NO OS DETENGÁIS NUNCA.
jueves, 24 de septiembre de 2015
Reflexiones - Encontremos el humor perdido.
Las buenas o las malas rachas de las personas suelen verse en los ojos de muchos de nosotros. Incluso antes de salir de casa se perciben. La cara es el espejo del alma. Cuando las cosas van mal la sonrisa se pierde del rostro. La vida es una losa pesada, como para casi todos, el trabajo diario es lo que te marca el animo, la manera de abordar la vida. Hablo con amigos que no veo hace meses y veo que la sonrisa se vierte por los labios como algo natural. Siguen su rutina semanal, actividades deportivas, reuniones, etc....
Cuando mi mujer me dijo que viera este vídeo, y aunque tuviera que perder unos minutos viéndolo, percibí que quería volver a encontrar esa sonrisa. La ponencia de Carles Capdevila fue digno de un general motivador y en verdad me sentía identificado con el en muchas de sus frases pero una en concreto fue:
" ........................vivir cada cosa como una oportunidad, no como un marrón....aprender de ese momento y disfrutarlo..................."
Los hijos y mi mujer te devuelven la sonrisa que por la rutina diaria te sientes envuelto. Entenderéis los pocos post que dejo en el blog pero ahora me dedico en cuerpo y alma a ellos a los que adoro. No tiene sentido un cambio brutal. Sin sonrisa no hay paraíso.
En fin os dejo con el vídeo donde muchos padres/madres se sentirán identificados y en donde podréis ver mas vídeos como este en los enlaces de abajo. Espero os guste.
Hasta la próxima...........que no se cuando sera.
jueves, 30 de julio de 2015
CHEMA BUCETA. Mi hijo es el mejor...y ademas es mi hijo.
Normalmente solemos reflejar nuestras frustraciones deportivas en nuestros hijos, todo aquello no conseguido, dejando de lado que solo son niños con una infancia que debe ser lo mas feliz posible. No presionarles y que disfruten del deporte simplemente. Os dejo partes de este libro de Chema Buceta para todos los padres que queremos iniciar a un deporte desde muy pequeños. He leido fragmentos del mismo y recomiendo a todos los padres interesados en la educacion deportiva que lo lean, posiblemente de reflexionar.
Recordó a su hijo Alfonso, al que honró con su mismo nombre porque estaba seguro, aunque no lo confesara, de que llegaría a alcanzar lo que él, en otra época, sólo había podido soñar sin ni siquiera tener una sola oportunidad: ¡triunfar en el fútbol! Al niño no le faltó de nada. Lo tuvo todo para ser uno de los mejores; y eso a pesar de su madre, Eva, amante de la pintura y la arquitectura, pero gran ignorante del deporte; cuya estúpida preocupación porque el niño no se hiciera daño, entorpecía cualquier intento por motivar al chaval. Hasta decía delante del pequeño que él, ¡su padre!, le estaba presionando. “¿Presionarle, yo? ¡Qué tontería!” reflexionó. “El niño era un blandengue; como su madre y todos los de su familia de mediocres perdedores...” Pero él, su padre, quería que fuera un ganador, y se volcó en ese empeño sin escatimar esfuerzo.
Según decían quienes le conocían, Alfonso se obsesionó con que su hijo disponía de grandes cualidades para el fútbol y tenía que llegar a profesional. Eso le llevó a cambiar sus turnos en el trabajo para poder estar con el niño en todos los entrenamientos y llevarle a donde hiciera falta. Además, compró una cámara de video, cuando no eran tan corrientes como ahora, y se hizo especialista en grabarlo todo: entrenamientos, calentamientos, partidos, acciones concretas, futuros rivales… hasta partidos de profesionales que no se televisaban. Antes de cada entrenamiento, instruía a su hijo sobre lo que debía y no debía hacer, y en el trayecto de vuelta aprovechaba para aleccionarle sobre los errores cometidos; recriminándole habitualmente su falta de espíritu combativo:
--- Alfonso, a veces pareces una niña… y este es un deporte de hombres… ¡Tienes que tener hambre de balón, coño! ¡Y pelear, pelear, pelear! Me pones de los nervios cada vez que te veo parado... ¡pelea, coño, pelea!
--- Pero es que…
--- ¡Ni pero ni nada, coño! ¡Sé un hombre y pelea!
--- Papá, yo peleo…
--- ¿Qué tú peleas? ¿Qué tú peleas? No me hagas reír, coño. ¿Eso es pelear? Mira, yo no tuve las facilidades que tú tienes. Éramos ocho hermanos y mi padre no pudo ayudarme a ser futbolista… ni siquiera vino a verme jugar… pero yo moría en el campo… luchaba como un cabrón y no me dejaba quitar el balón como te pasa a ti, ¡joder! ¡Qué pareces una marquesa, me cago en…! Si a mi me hubieran dado la oportunidad…
El niño bajaba la cabeza, y entre avergonzado y culpable, trataba de esconder los ojos, muchas veces inmersos en lágrimas que le delataban y no podía evitar. Con bastante frecuencia, el regreso a casa era una auténtica tortura que se prolongaba durante la cena. Y los sábados, cuando se jugaban los partidos, era todavía peor. Alfonso padre se transformaba en un incontrolado energúmeno que además de increpar e insultar al árbitro por cualquier motivo, criticar al entrenador y recriminar a los compañeros de su hijo, no paraba de darle a Alfonsito instrucciones contradictorias. Ese disparatado comportamiento provocaba en el chico una gran ansiedad que le impedía disfrutar y, dentro de sus posibilidades, jugar mínimamente bien. Además, pasaba muchísima vergüenza por el lamentable espectáculo que a la vista de todos ofrecía su progenitor. Un tremendo bochorno que, con poco éxito, intentaba soportar haciendo oídos sordos y mirando para otro lado.
Después, tras el suplicio público, llegaba el tormento de la charla en el coche y durante la comida; y todavía quedaba la sesión de video del domingo por la tarde. En ella, de unas dos horas ¡con suerte!, despertaba el entrenador dormido que Alfonso llevaba dentro, ¡su auténtica vocación! según decía, y se sucedían y repetían, una y otra vez, las imágenes del día anterior y de algunos entrenamientos de la semana, acompañadas de las oportunas explicaciones para corregir los múltiples errores del chaval.
--- El video, como el algodón, no engaña, hijo… Mira que mal lo has hecho --era uno de sus más habituales argumentos; sin que faltaran sabrosos reproches por la “falta de actitud, las pérdidas de concentración y no haberle echado los suficientes cojones” que tan obvios se mostraban en la implacable e inapelable grabación.
El martirio resultaba insufrible, pero había que aguantar. Alfonsito, con doce años, se sentía atrapado en una invisible ratonera de la que no sabía cómo salir. Siempre le había gustado el fútbol, pero ahora, aunque no quería reconocerlo, lo odiaba. Y por supuesto, quería a su padre; pero no le soportaba, y encima se sentía muy culpable por decepcionarle tanto. Ni que decir tiene que Alfonso no era consciente de los sentimientos de su hijo. A él sólo le preocupaba, “por el bien del chico”, que triunfara en el fútbol. Y eso exigía esfuerzo y sacrificio. Él, su padre, tenía que ayudarle a triunfar haciendo lo que fuera necesario; incluso renunciando a su propia vida. La carrera futbolística del futuro Butragueño era lo primero.
(Fragmento de mi libro “Quien no tenga un cable cruzado que tire la primera piedra” publicado por Dykinson http://www.dykinson.com/Novela.pdf )
Por desgracia, no sólo en el fútbol, la actitud y el comportamiento de algunos padres de deportistas jóvenes perjudica el funcionamiento de sus hijos, limita sus posibilidades de rendimiento y contribuye a que el deporte, en lugar de ser beneficioso como herramienta formativa y de ocio, resulte una experiencia negativa.
Pero no basta con quejarse. Clubs, federaciones y otras organizaciones deportivas y educativas deben tomar medidas para instruir/orientar a los padres con el objetivo de conseguir que su comportamiento no sólo se aleje del de esta historia ¿de ficción?, sino que en lugar de restar, sume. Los padres aportan mucho. Sin su compromiso, muchos niños no harían deporte. No hay que ignorarlos o aceptarlos como algo inevitable, sino ayudarlos a encontrar su espacio.
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